Encontrando Calma y Renovación
El estrés es una respuesta natural y primitiva que se produce en nuestro organismo ante la presencia de una amenaza que percibimos como un peligro inminente. Es una respuesta de supervivencia y forma parte de la vida. Nuestro cuerpo está diseñado para responder a desafíos, pero cuando esta reacción se mantiene demasiado tiempo, puede afectarnos emocional, mental y espiritualmente.
Ante la presencia de una amenaza se activa el sistema de alarma ( Sistema Simpático), nuestro cuerpo se prepara para responeder a esta amenaza de dos formas: Lucha o Huye, por eso al estrés tambien se le conoce como Respuesta de Lucha o Huída. El hombre primitivo se enfrentaba a grandes peligros como animales depredadores, catastrofes naturales o ataques de enemigos, por lo que se daba esta respuesta donde peleaba o corría por su vida.
Para poder enfrentar cualquier amenaza, nuestro cuerpo necesita una gran cantidad de energía. En nuestro cuerpo ocurraen algunos cambios de forma inmediata:
- El corazón late más rápido
- La respiración se acelera
- Los sentidos se agudizan
- Los músculos se tensan
Cuando pasa la amenza el sistema de alarma se apaga y se activa el sistema de calma (Sistema Parasimpático) el cual es el responsable de llevar al organismo nuevamente al equilibrio (Homeostasis). Cuando el estrés se mantiene en el tiempo de forma sostenida puede generar una sobrecarga en el sistema nervioso que puede desencadenar diversos síntomas como ansiedad, agotamiento, problemas digestivos, tension, dolor muscular, inflamación y tambien se debilita nuestro sistema inmune o de defensa.
El ruido en nuestra mente
El ritmo acelerado de vida, las distintas cargas, responsabilidades y preocupaciones han hecho que percibamos muchas situaciones como amenazas, y la respuesta de lucha o huída se puede producir simplemente con un pensamiento. Nuestra mente está llena de pensamientos mayormente negativos lo que puede generar una preocupación constante.
Estos pensamientos se repiten muchas veces durante el día. Se estima que tenemos alrededor de 60,000 pensamientos al día, muchos de ellos automáticos e inconscientes, lo que nos mantiene en constante modo de alarma o estrés sostenido. Son muchas las personas que sufren de estrés crónico y de sus consecuencias.
Ese ruido en nuestra mente nos desconecta de la paz de Dios y dificulta identificar la raíz de lo que nos afecta.
Cómo recuperar el equilibrio
Nuestro cuerpo y mente necesitan momentos de calma. Al activar nuestro “sistema de tranquilidad”, formado por el sistema Parasimpático, se reestablece el equilibrio del cuerpo y las distintas funciones como la de respiración, la cardíaca o digestiva vuelven a la normalidad.
Reducir tensión y estrés acumulado
Aliviar molestias físicas
Recuperar claridad mental y emocional.
Estrategias para volver a la calma
- Oración diaria: Entrega tus cargas y recibe paz.
- Meditación bíblica: Concéntrate en un versículo para calmar la mente.
- Aromaterapia: Aromas como lavanda, cedro o cítricos ayudan a relajar cuerpo y mente.
- La respiración profunda: Activa el sistema Parasimpático y relaja el cuerpo.
- Música de adoración: Escuchar worship fortalece la fe y activa emociones positivas.
Herramientas para silenciar el ruido mental
Nuestras prácticas sensoriales ayudan a calmar la mente y abrir espacio para escuchar a Dios
Liberan tensiones acumuladas en el cuerpo
Permiten identificar la raíz de lo que nos afecta
Facilitan volver a la paz, al enfoque y al bienestar
En resumen:
El estrés no es un enemigo, sino una señal de que necesitamos detenernos, respirar y cuidar de nuestra mente y alma. Con oración, la Palabra de Dios y herramientas sensoriales, podemos callar el ruido mental, escuchar Su voz y restaurar la calma, experimentando bienestar integral cada día.
